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Los Hermanos Salazar y la charanga Cubanísima

Sumario: El primer disco de Los Hermanos Salazar y la charanga Cubanísima, Yo vengo de Cuba, rinde homenaje al son, a las charangas y a los músicos de Santiago de Cuba

Ángel Salazar Turcás tenía 17 años cuando cantó por primera vez en la orquesta típica Inspiración de los Hermanos Salazar, fundada por su padre y sus tíos en el pequeño poblado santiaguero de San Luis. Cuenta que ese primer día su voz sonera lució bien, pero su cuerpo, apoderado por el pánico, se quedó tieso.

A sus 43 años, Ángel todavía recuerda ese primer día en el que probablemente sin saberlo se convirtió por derecho propio en el heredero del sello sonero y charanguero de los Hermanos Salazar, iniciado en 1963 y que hasta la actualidad continúa preservando una de las más auténticas expresiones de la música popular bailable cubana.

 Después de haberse presentado en escenarios de muchos lugares del orbe, Ángel Salazar, junto a su hermana Anaisi Yarima Salazar Turcás, y la atenta observancia de su padre, han querido regresar a sus orígenes y promocionar su quehacer bajo el nombre de Los Hermanos Salazar y la Charanga Cubanísima; un retorno a las esencias de la charanga y del más auténtico son cubano.

A propósito de su primer disco, Yo vengo de Cuba, este talentoso interprete, director y productor musical, informó como primicia a Havana2GO! que en el fonograma, aunque prima el son, están presentes muchos ritmos cubanos como el danzón, la rumba, el bolero, y que, con sus temas, muchos de ellos antológicos y con una sonoridad increíblemente contemporánea, hará las delicias de los bailadores.

«En el disco, que se compone de 10 temas musicales, intentamos hacer un homenaje a los músicos de Santiago de Cuba y de San Luis, que nos remite directamente a nuestra propia familia», refiere Salazar evocando la relevancia de que en este territorio, y en el de la vecina Palma Soriano, durante la década de los setenta y los ochenta, haya existido un importante movimiento de charangas típicas como la orquesta Nueva Onda, del maestro Medina, entre otras más populares como la Unión Sanluisera y los Rítmicos de Palma, entre muchas más.

Yo vengo de Cuba incluye temas inéditos del fundador de los Hermanos Salazar, Ángel Salazar Reyes, como el titulado “Ellos no han muerto”, que evoca a los viejos soneros; así como dos canciones sin ver la luz del reconocido Cándido Fabré. «Cuando se me ocurre la idea de hacer el disco lo primero que hago es ir donde está Cándido, y él, incondicionalmente, nos dio todo su apoyo. Grabamos en su estudio en Manzanillo, y nos entregó dos obras suyas inéditas: “Yo vengo de Cuba”, “Soy cubano”, y “Van Van no es cualquiera”, un homenaje al tren de la música cubana», dice Ángel.

Otro de los invitados fue el recientemente fallecido Pepesito Reyes, el pianista original de la “Guantanamera”, quien a sus 96 años grabó para este disco el tema “Danzón en Sol perdido”; mientras “Oye”, de Luis Demetrio, sirve como homenaje a la reina del bolero, la santiaguera Olga Guillot, con esta canción que ella popularizara.

«También recuperamos un tema clásico de Miguel Matamoros, “Mariposita de primavera”, que solo había tenido una versión por el Dúo Convergencia, y nosotros lo llevamos al formato tradicional, pero desde la perspectiva de un septeto», indica Salazar.

«Aparece asimismo “Yo vengo de Oriente”, un tema de Rudy Calzado muy popular en los años 50; y “Yo vengo de Cuba”, en el que hicimos dos versiones, la original de Cándido y otra en la que invitamos a Jaqueline Castellanos, que es una de las grandes soneras de Cuba, interpretado junto a mi hermana Anaisis».   

Subtítulo: Un sello auténtico y contemporáneo

Durante muchos años la música de los Hermanos Salazar fue protagonista en escenarios del más importante polo turístico de Cuba, Varadero, además de realizar espectáculos de conjunto con la Línea de Cruceros Tallinn en países como Estonia, Rusia, Suecia, Letonia y Reino Unido, entre otros.

«Tuvimos que comprender el concepto de espectáculo ayudados por el maestro Andrés Gutiérrez, que es un ícono de los espectáculos en Cuba. Con él trabajamos en el repertorio de shows, que es diferentes a lo que se hace tradicionalmente en las presentaciones en carnavales y fiestas populares. Como tuvimos la oportunidad de conocer diferentes culturas obtuvimos un punto medio en nuestro trabajo musical», comenta Salazar.

«Nosotros tratamos de lograr un híbrido. Intentamos respetar el formato de charanga, tanto en sonoridad como en sus elementos integrantes, pero incluimos instrumentos de otros formatos como dos trombones, para lograr un poco de fuerza; así como el tres, que en algunos temas puede ser un cuatro o una guitarra, como en el caso de los boleros.

«Lo que hacemos se parece a otros formatos que existe en Cuba, pero resulta diferente porque, a partir de las experiencias con el público de diversos países, nos dimos cuenta de que en Cuba la tendencia era a usar los efectos en la percusión y demás, y nosotros tratamos de respetar más el afinque en la percusión, que es lo que más agradece el bailador», indica.

Seguros de la valiosa impronta del son y de su persistencia en el tiempo, asegura Salazar que todo cubano lleva en su sentir la clave, que es la esencia del son; y que ello identifica a los naturales de esta Isla en cualquier lugar donde se encuentren.

 Por lo pronto, adelanta que continuarán presentándose en los sitios turísticos de Varadero, también tendrán presentaciones en La Habana y en Santiago de Cuba, y que con especial cariño esperan poder presentarse en su pueblo originario, en San Luis, como un sueño a cumplir.

Fotos: Cortesía de los artistas

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