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Annie Garcés.Foto: Yadniel Padrón

A Annie Garcés la doble insularidad le marca los poros. Quizás haber nacido en un pequeño pueblo de la Isla de la Juventud y ser hoy tan de Cuba tenga algo que ver con esa frescura que emana de ella; es una mezcla de arena y mar, de rebeldía y pensar profundo que, a sus 22 años, parece imposible para un solo cuerpo. Perla Marina es la canción imprescindible, dice.

Aunque privilegiada con un excelente registro vocal y un timbre admirable, sabe que se necesita mucho empeño y sacrificio para navegar con suerte en el mundo de la música. Es por eso que cada día le parece más corto y que ha dejado de dormir más horas que antes.

Llegó a La Habana con solo nueve años y continuó sus estudios de flauta en el Conservatorio de Música de Guanabacoa. Mientras conversa, ríe, y toma, de vez en cuando, un buchito de café.  

“Lo que más añoraba de la Isla y lo que recuerdo hasta hoy es la tranquilidad, las grandes reuniones familiares. También el vivir en un pueblo pequeño donde todo el mundo se conoce. Mi inicio en el arte fue allí, estuve en varios Cantándole al Sol y llegué a un nacional con solo cinco años. Mi gatico callejero, la canción que interpreté en aquel entonces, se ha convertido en un ritual en la celebración de mis cumpleaños, algo así como el hit parade de la fiesta y también en la confirmación de que siempre quise ser cantante”.

De la tranquilidad de una casa en el campo pasó a la convivencia dinámica de un edificio en Alamar. Todos los días se levantaba a las 6 de la mañana para llegar a tiempo a la escuela, porque la puntualidad es, hasta hoy, de las cosas que más valora.

“En Guanabacoa terminé la primaria,  luego la secundaria y el nivel medio. En el primer año de servicio social fui profesora, y la verdad es que le agradezco a esta academia mucho de lo que soy hoy y de cómo enfrento mi carrera. Allí conocí a Pepe Ordaz, la primera persona en inculcarme el estar dentro del mundo de la trova. Después de graduada mi primer vínculo fue con Eduardo Sosa, él me acogió. Es una de las personas más importantes y especiales que he conocido. Sosa es otra gran escuela, fue él quien me llamó para grabar Cabalgando con Fidel”.

Al cantar, Annie se aleja, regresa a tiempos ya vividos, quizás a los tocadiscos de los abuelos, a las grandes intérpretes de las décadas del 60 y 70. Ese es su sello, el estar fuera de época y del ámbito musical actual. Sin embargo, no se conforma con su talento, ha llegado como deben llegar siempre los jóvenes, para transgredir los esquemas y los estereotipos. Sabe que elegir la trova tiene consecuencia y, simplemente, las asume.

Entre los proyectos inmediatos de la joven intérprete destacan el lanzamiento del DVD Annie Garcés: Alma Sublime, bajo la casa discográfica Bis Music y la dirección de Yadniel Padrón, la presentación de su nuevo video clip Amor de Monosílabo y la concreción de una campaña por la no violencia contra la mujer que se llama Hoy no quiero.

De igual manera, espera continuar con su proyecto en la Isla de la Juventud, donde cada dos meses realiza un concierto junto a destacados músicos del país. Hasta allá ha llevado a Eduardo Sosa y a Adrián Berazaín, confirma para los próximos a Tony Ávila, Mauricio Figueiral, Polito Ibáñez, Raúl Torres y Gerardo Alfonso.

Fotos: Yadniel Padron

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