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Gleyner y Daniela

Bailando en Cuba 2 ha recibido críticas negativas y eso es estupendo; ha sido un programa alabado por muchos y eso es estupendo… Bailando en Cuba 2 ha sido tema de conversación desde que comenzó la selección de las 16 parejas que competirían, después de evaluar a más de mil aspirantes de todo el país, profesionales o no.

A partir del 4 de febrero de 2018, esta propuesta televisiva comenzó a transmitirse cada noche de domingo por el canal Cubavisión, durante noventa minutos. La aceptación que ha logrado por parte del público (donde felizmente se incluyen segmentos etarios diferentes) nos alerta una vez más: necesitamos espectáculos, entretenimiento, diversión en la pantalla chica y si a eso le sumamos, un alto despliegue tecnológico, pues vamos por el camino correcto.   

Sin dudas, es una propuesta perfectible, pero se distingue del resto de las ofertas de la parrilla de programación, nadie puede negarlo, y ese es uno de sus principales aciertos, la distinción. Además, su concepto como espacio televisivo se complementa con el trabajo en las plataformas de redes sociales, la actualización constante de su sitio web y la combinación refinada de elementos de la identidad cubana que tanta atención requiere en estos tiempos, sin discursos predecibles, sino a través de estrategias disfrutables que aporten conocimientos y, a la vez, deleiten.

La mejor prueba de esta filosofía de trabajo la resumió la guionista, Lil Romero, en una entrevista reciente: Sonando y Bailando en Cuba significaron para mí la oportunidad de poner en un programa de altas audiencias asuntos sociales importantes. Fueron dos programas diseñados desde su concepción, guión y puesta en pantalla para reforzar valores como el trabajo en grupo, la colaboración, la competencia sana, el valor de la familia, el valor de los maestros, el placer de estar juntos (…) Todo con lo que pudiéramos decirle a las y los jóvenes cubanos de hoy: mira las cualidades de la sociedad donde vives, mira sus tesoros culturales, mira su historia, siéntete orgulloso de pertenecer y participar de este tiempo y de este espacio.”

Gracias a Bailando en Cuba 2 recorrimos la Isla, conocimos sus asentamientos y sus tradiciones más profundas en el baile y en la música, compartimos con jóvenes cuya dinámica de vida se desarrolla a miles de kilómetros de La Habana (ciudad donde tantas veces reposa la imagen la televisión cubana, tanto en sus propuestas periodísticas, como dramatizadas, etc.)… Con Bailando en Cuba 2 tuvimos un show televisivo de factura nacional, lo más cercano a esos que tanto consumen los cubanos a través de “El Paquete Semanal”, y que ponderó una mirada lúdica sin someterse a banalidades ni chistes de farándula.

En cuanto a la pareja ganadora hubo muchos criterios divergentes, inconformidades con la decisión del jurado, tristezas… Después de la gala final, detrás de cámaras se vivió un ambiente un poco tenso entre los familiares y amigos que apoyaban a las parejas que quedaron en segundo y tercer lugar. Incluso, varios televidentes expresaron su desacuerdo con la victoria de la Pareja #9 (otra muestra más de que el público se sintió motivado por el programa).

Lo cierto es que Gleyner Delgado y Daniela Rojas, de 22 y 21 años respectivamente, alcanzaron el mayor acumulado de puntos durante esta temporada y como explicó el jurado, se les premió por su nivel técnico, calidad interpretativa, belleza estética y, en general, por el trabajo realizado durante la competencia. El esfuerzo de varios meses valió más que un resbalón en la gala final. Unos estuvieron de acuerdo y otros arremetieron contra ellos a causa de ese desliz. Pero los inconformes quizás no se han percatado de un detalle esencial: vayan al sitio web oficial del programa, busquen las fotos de los concursantes en las plataformas de redes sociales… Verán el nivel de compenetración de Gleyner y Daniela, son los únicos (o casi siempre, los únicos) que se miran uno al otro, fijamente, con la premisa de que deben brillar ambos al mismo nivel.

Para ellos y para Bailando en Cuba 3, todo el éxito que se merecen los que trabajan para marcar una diferencia. Que la distinción los acompañe siempre y los detractores y los fanáticos y, sobre todo, las miradas de confianza hacia sí mismos. El público, inconforme o no, siempre agradecerá esas valentías.

Fotos: Sitio Oficial del Evento

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