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Havana World Music

Con la música como pretexto, el Parque Metropolitano de La Habana fue la locación ideal para compartir y celebrar la diversidad de culturas del mundo.

Durante tres intensas jornadas, una veintena de agrupaciones y solistas de diferentes latitudes confluyeron en esta urbe e hicieron vibrar a cientos de espectadores que, cual marea, se movía entre dos escenarios enfrentados.

En su quinta edición, el festival Havana World Music (HWM) se confirmó en su singularidad, especialmente en la promoción de valores musicales alternativos a los grandes circuitos comerciales.

Entre el 22 y el 24 de marzo, el público, tan diverso y heterogéneo como el programa del festival, disfrutó de las improvisaciones de Open Mind y de otros jóvenes músicos cubanos, se dejó llevar por la herencia andalusí de La Banda Morisca y fue cómplice total del frenesí gitano desatado por los australianos de Lolo Lovina.

Decenas de cientos de espectadores se dejaron seducir por la cadencia de la rumba contenida en las apariciones de Toques del Río, de Síntesis, de los puertorriqueños de Villa Locura, encabezados por Henry Cole, o de Marinah, ex-vocalista de Ojos de Brujo, quien glorificó la música cubana al tiempo que presentaba su nuevo proyecto.

Con igual simpatía, el público recibió las creaciones sobre las tornamesas de los británicos de The Chicken Brothers y siguió el ritmo de la formación de origen africano Gato Preto, cuyos integrantes llegaron hasta bajar del adelantado tablado para mezclarse y luego retratarse con la multitud.

Mientras, Haydée Milanés conjugó temas propios con otros de la autoría de su padre, en una nostálgica evocación que alcanzaría después otros matices gracias a David Blanco, quién, secundado por un coro excepcional y por los propios espectadores, reinterpretó temas antológicos del rock and roll.

Sin embargo, el hecho más memorable del HWM en su quinta edición fue la presentación de Orishas tras casi dos décadas de no tocar en su tierra y por primera vez desde su reunificación.

La icónica tríada del género urbano, formada por Roldán González, Hiram Riverí “Ruzzo” y Yotuel Romero, fue la encargada de cerrar el cartel en un concierto donde repasaron todos sus éxitos y regalaron además otros sencillos que se incluirán en su nuevo álbum.

Tan emocionados como su auditorio, que rebasó los límites de la plaza y tuvo que buscar lugar en las barandas del puente sobre el Río Almendares, los integrantes de Orishas evocaron su origen humilde en temas como “El Kilo” o “¿Qué Pasa?”. 

Encontraron gran satisfacción en un público que coreaba por completo canciones como “A lo cubano”, “537 Cuba”, “Hay un son” o “Atrevido”, de ahí que le advirtieran a la multitud, casi desde el inicio: “No saben lo felices que estamos. Ustedes no vienen a vernos. Nosotros venimos a verlos a ustedes”, según expresó Roldán.

Por espacio de casi dos horas se extendió la presentación que compartieron con la actriz y cantante española Beatriz Luengo, esposa de Yotuel y con el dúo de hip hop noruego Madcom, junto a quienes estrenaron “Muévelo”.

Otros artistas que se le unieron fueron la orquesta de cuerdas Camerata Romeu, los rumberos Osaín del Monte y los cantantes Waldo Mendoza y Laritza Bacallao, con cuya complicidad interpretaron Cuba, “Isla Bella”, un tema que aseguraron fue escrito desde la nostalgia. 

EN PRIMERA PERSONA

Havana2Go! obtuvo las impresiones de algunos de sus protagonistas, entre ellos Alain Ladrón de Guevara, líder de Open Mind, uno de los proyectos ganadores de Primera Base, iniciativa de HWM para promover y difundir el trabajo de jóvenes músicos radicados en Cuba.

El baterista subrayó que el festival le parecía genial porque da la oportunidad a los jóvenes artistas, ya sean músicos o no, de mostrar, de compartir su obra “Me siento orgulloso, contento de que me escuchen personas que normalmente no lo hacen; primera vez que estoy en un escenario tan grande con mi grupo, es una sensación muy rara, por lo placentero que puede resultar... yo me sentí súper genial, los músicos también, espero la gente haya conectado, comentó Ladrón de Guevara.

Jose Mari Cala, voz principal de La Banda Morisca, indicó que la presentación del grupo en La Habana representaba para sus integrantes una alegría inmensa, tanto por ser su primera vez en Cuba y la oportunidad de conocer la ciudad, como por el hecho de compartir su música con los cubanos y con gente de todas partes del mundo que vinieron para el festival. 

“Estamos muy contentos, -expresó Jose Mari- además que nos hemos sentido como en casa porque tenemos mucha afinidad con Cuba; nuestra música puede parecer un poco extraña, pero digamos que los ritmos que tenemos allá: la rumba, el tango... son bastantes parecidos, y la verdad que el público ha reaccionado de manera maravillosa.

“Ojalá y podamos volver porque la verdad te digo que la experiencia ha sido maravillosa, ya nos han comentado que hay diferentes festivales a lo largo del año y nosotros estaríamos encantados de volver, por supuesto que sí”, enfatizó instantes después de su presentación en el Parque Metropolitano.

Al intentar resumir el evento, el intérprete español señaló: “este festival abre una vía para la hermandad entre nuestros pueblos y yo creo que la música es el camino más rápido porque va directo al corazón.

“No hice más que treparme a la tarima, escuché la banda y vi al público acercarse, en ese momento sentí libertad absoluta y también me sentí bienvenido, y eso es muy importante porque soy muy sensible para los espacios y pienso que hay espacios que te reciben más que otros... cuando todas esas personas se unen para un mismo propósito la sensación es increíble”.

Cole se sintió más que satisfecho y auguró un excelente futuro para el HWM: “Creo que este festival va creciendo rápidamente y llegará a ser un festival gigantesco en muy poco tiempo porque el lugar y la gente están listos, es lo que se respira aquí, lo que se respira en Puerto Rico, en el mundo: música mestiza”.

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