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Magui Blue y Alejandro Infante

Los tatuajes y la música que habitualmente hacen Margarita Morales Sánchez y Alejandro Infante Guntín pueden engañarte. Los imaginarás menos pausados de lo que realmente son y desde ese primer instante los prejuicios serán culpables. Nuestra sociedad se ha encargado de establecer patrones y cuando decidimos burlarlos, la vida nos provoca pánicos. Por eso, pocas personas saben ser felices.

Entre los privilegiados están Magui Blue y El Pollo que desde hace cinco años han construido juntos su propia felicidad.

M: Cuando nos conocimos, Alex ya era guitarrista de Qva Libre. Yo soy camagüeyana y me gradué de piano básico en el Conservatorio de mi provincia. Luego hice el servicio social en Santiago de Cuba y a la vez estudié actuación en el ISA (Universidad de las Artes). 

A: Nosotros coincidimos por primera vez en un Festival Piña Colada en Ciego de Ávila. Después nos vimos en el Pabellón Cuba en La Habana. Ella tenía su pareja y yo la mía. Al final nos encontramos en Santiago de Cuba, fue místico.

¿Repentinamente decidieron comenzar juntos un camino y vivir en La Habana?

M: Sí. Nos conocimos prácticamente viviendo juntos. Vine para La Habana y Carlitos, el director de Qva Libre fue a verme a un concierto donde yo le hacía coro a Francis del Río y rápidamente me hizo la propuesta de trabajo.

¿Fue difícil integrarte al formato de Qva Libre?

M: Fue difícil la adaptación del público y del grupo a una mujer. Antes estuvieron otras, pero por poco tiempo. Tocaban tumbadoras o piano, pero ninguna había sido cantante. 

BUDISMO, PAZ Y AMOR

Desde que Margarita tenía siete años es budista porque su madre le transmitió esa práctica. Cuando conoció a Alejandro, él también se integró a la religión. Actualmente ambos defienden una filosofía que trata de transmitir la paz a través de la cultura y la educación.

A: Aspiramos a tu revolución como ser humano y mediante tu cambio, propagar el cambio en la sociedad. Además de eso somos martianos. Aprendí a disfrutar la lectura gracias al budismo y así conocí a José Martí.

¿Qué guías espirituales encuentras en el Apóstol?

A: Lo que más me gusta de Martí es su humanismo que aboga siempre por el mejoramiento del hombre sin ningún tipo de ser exterior que domine eso.

¿Cómo influyó en la relación el hecho de que desde el principio Margarita practicara el budismo?

A: Influyó en todo porque el budismo te enseña que tú eres responsable del cambio. Cuando discutimos, sé que debo acercarme a ella para resolver el problema. 

M: Siempre hay un punto de encuentro porque el budismo nos ha enseñado que ninguna persona es perfecta, pero tú escoges quién es el ser que quieres que sea perfecto para ti. Cuando decides que esa es la persona de tu vida, tú construyes un futuro y trabajas para que eso fluya.

Es una decisión muy valiente. Pocos logran siquiera concebir una idea que para ustedes es un eje de vida…

A: El problema es la forma en la que se están educando las personas actualmente. No les enseñan eso.

M: Todo el mundo ansía tener una relación casi perfecta, duradera, donde haya comprensión, amor, pero la gente tiene miedo. Formar ese hogar que soñamos es un trabajo de todos los días. Y en realidad no hay que sacrificar nada porque cuando lo haces a gusto, eso es la felicidad. Realmente la mayor fuerza que existe es que tú desees algo. Si los dos se ponen de acuerdo van a sobrepasar los miedos, las inseguridades, el ego que tanto afecta una relación.

¿Cuál es la línea fronteriza entre el ego y la entrega total?

M: No hay una línea divisoria. Lo fundamental para que una pareja tenga salud es el respeto y la comunicación.

¿Y cómo manejan el hecho de pasar tanto tiempo juntos?

M: Vivimos juntos, trabajamos juntos, estamos juntos en la misma religión… Los que nos conocían siempre dijeron que no íbamos a funcionar porque la pareja necesita oxígeno. Todavía hay quien duda que nuestra relación será para siempre. La gente no confía en eso. La gente no cree.

A: Nosotros estamos enamorados y nos amamos, pero también hemos asumido el compromiso de inspirar a la sociedad. No tienes por qué ser infiel para sentirte hombre, alimentar tu ego de macho o tu autoestima. Puedes encontrarlo todo en una sola persona.

M: El poco tiempo que nos queda después del trabajo y la religión, también lo pasamos juntos: vamos al cine o simplemente nos quedamos en silencio sobre la cama. Y como él toca la guitarra y yo canto, muchas veces nos dedicamos a ensayar nuestras propias canciones y a dar conciertos a dúo.

PROYECTOS JUNTOS 

Algunos sábados, Maguie y Alex participan en la peña Hurón Azul de la sede nacional de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC). Allí hacen descargas de boleros con la guitarra eléctrica y a veces ella toca el piano para cantar.

Actualmente continúan en Qva Libre y además trabajan en un disco de música infantil que tendrá canciones clásicas con un sonido más contemporáneo. También piensan lanzar un fonograma (integrado por covers) que demostrará otra vez cuánto confían uno en el otro, en la vida y en el arte.

A: A la hora de hacer feeling trato de no hacerlo tan tradicional. Utilizo una guitarra eléctrica y el sonido sucio. El arreglo es mucho más sencillo armónicamente, pero más rico en espíritu. Es solo guitarra y voz.

M: Yo soy muy romántica y Alex muy rockero. Entonces estamos tratando de hacer algo que nos complazca a los dos. Es, simplemente, otro proyecto para seguir juntos.

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