Rutas Havana2GO!

Durante los años veinte la ciudad de La Habana, y específicamente el barrio del Vedado, comienzan a transformarse a consecuencia del alza del turismo internacional. Si en la década de 1910 la ciudad alojó un estimado de doscientos mil turistas, en los años veinte esta cifra aumentaría a quinientos mil, convirtiéndose el turismo en la tercera fuente de divisas del país después del azúcar y el tabaco. Las limitaciones impuestas a los estadounidenses para viajar a Europa a consecuencia de la I Guerra Mundial, la supresión de la lotería y toda clase de juegos en Estados Unidos y la posterior implantación de la conocida como Ley Seca, contribuyeron sin duda a esta situación. Junto al turismo, comienzan a aparecer los primeros “rascacielos” cubanos, los cuales tendrán un desarrollo creciente en la década de 1950, en paralelo a la promulgación de la Ley Hotelera de 1955, que ofrecía incentivos fiscales, préstamos del gobierno y licencias de casino. Muchas de estas edificaciones continúan en la actualidad cumpliendo su función original y forman parte del skyline de uno de los barrios más interesantes de La Habana. Algunas de las mejores vistas de la ciudad, igualmente, pueden disfrutarse desde sus alturas.

El 22 de diciembre de 1928 se inauguró el Hotel Presidente (esquina de las calles Calzada y G, o Avenida de los Presidentes, Vedado). Fue uno de los edificios más altos de la ciudad en su época y tenía todo el lujo y confort de moda en el momento. Debe su nombre a la estatua de Don Tomás Estrada Palma, primer presidente de la República de Cuba, ubicada justo en frente de la fachada del hotel. En la actualidad, el hotel mantiene su viejo esplendor aunque de la estatua de Estrada Palma sólo se conservan el pedestal y las botas. En los años 30 la alta burguesía cubana comienza a trasladarse a la zona de Miramar, y en el Vedado, junto a las mansiones burguesas, empiezan a proliferar edificios de apartamentos para la clase media. El Edificio López Serrano (esquina de las calles Línea y 13, No. 108, Vedado) fue construido en 1932. Con sus diez pisos y cuatro en la torre fue por muchos años el edificio más alto de La Habana y uno de los máximos exponentes del estilo Art Deco en Cuba, lo cual puede apreciarse en su magnífico lobby, decorado con bellos pisos de terrazo y muros enchapados en mármoles rojos de Marruecos.

Siguiendo nuestro recorrido por los hoteles habaneros encontramos el emblemático Hotel Riviera (Ave. Paseo, entre Malecón y 1era avenida), uno de los edificios más representativos de la arquitectura cubana de la década de 1950. Además de sus valores constructivos, destaca la rica colección de obras de arte que para ambientarlo realizaron artistas de la talla de Cundo Bermúdez, Florencio Gelabert, entre otros. El cabaret del hotel, así como su casino, gozaron de gran prestigio en la vida nocturna habanera de la época. Este último, por cierto, era administrado por Meyer Lansky, jefe de la mafia norteamericana en la Isla. Pero sin duda el edificio más representativo del momento es el FOCSA (esquina de las calles M y 17, Vedado), el segundo más alto de la ciudad después del Hotel Habana Libre, con una altura total de 121 metros. Concluido en 1957, la edificación se levanta sobre una base que ocupa toda una manzana y en la cual se alojan varios servicios: tiendas, estudios de radio y televisión, cafeterías, entre otros. En la parte superior se encuentra el restaurante bar La Torre, desde el cual se puede disfrutar de la mejor vista aérea de la ciudad.

El Hotel Capri (esquina de la calle 21 con la calle N, Vedado), inaugurado en 1957, con sus 19 pisos fue uno de los hoteles casino más prestigioso de la Habana. En la actualidad, la piscina de la terraza es una de sus mayores atracciones. El Hotel Habana Libre (esquina de las calles 23 y L, Vedado), construido por la firma norteamericana Hilton e inaugurado en 1958, con sus 25 pisos ofrece atractivas vistas de la ciudad. En su decoración participaron prestigiosos artistas cubanos como Amelia Peláez (mural ubicado en el frente del hotel) y Rita Longa (escultura en el lobby). En lo más alto de su estructura se ubica el afamado Cabaret "Turquino". 

Comer y beber con vistas:

El restaurante Porto Habana (Calle E, No. 158 B, 9º piso, entre Calzada y 9na, Vedado), especializado en comida cubana y cuyo plato estrella es el Chilindrón de Cordero, ofrece una vista impresionante del litoral habanero, destacando igualmente el trato excepcional del servicio. En el piso 33 del edificio FOCSA nos espera el restaurante bar más alto de la ciudad, La Torre (Calle 17, No. 55, entre M y N, Vedado). Especializado en comida francesa, el sitio no es apto para todos los bolsillos. Degustar un cóctel en el bar, sin embargo, resulta una experiencia bastante más asequible a todos los presupuestos. El Bar Restaurante La Flauta Mágica (Calle Calzada No. 101, entre L y M), es otra opción ideal para disfrutar de una excelente comida y relajarse con las hermosas vistas del malecón habanero. Ubicado en la azotea de un edificio frente a la Embajada de los Estados Unidos, cuenta con una piscina y presentaciones en vivo de prestigiosos músicos cubanos como Ivette Cepeda, Harold López-Nussa o Cucurucho Valdés.

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