Rutas Havana2GO!

En la segunda mitad del XIX la Habana se había convertido en una ciudad de calles estrechas, sin árboles y aire viciado. La insalubridad ocasionaba cientos de muertes. En este contexto surge el primer proyecto de urbanización en el “monte vedado” (prohibido), una zona rural con grandes fincas y pequeños caseríos, próxima al río Almendares. No será hasta las primeras décadas del XX que el Vedado se consolide como barrio urbano, privilegiando la edificación individual y las áreas verdes, lo cual permitía una mejor ventilación y la eliminación del patio interior, una constante en la arquitectura colonial.

Para explorar el núcleo original del Vedado nada mejor que comenzar nuestra excursión en la Casa de la familia Loynaz del Castillo (Calle Línea esquina calle 14), lugar donde transcurriera la infancia y juventud de la poetisa y escritora cubana Dulce María Loynaz del Castillo, premio Miguel de Cervantes en 1992. Construida en 1888, la vivienda es una de las más antiguas del barrio. A pesar de las múltiples modificaciones sufridas con el paso del tiempo y del estado actual de deterioro, aún puede apreciarse en ella la importancia del portal y los jardines en la urbanización del Vedado. La iglesia de la Santísima Virgen del Carmen (Calle 16 entre 15 y 13), construida entre 1872 y 1929, fue la primera del barrio. Tiene arcos ojivales y una torre que nunca fue terminada. En el parque frente al templo hay un servicio público de WIFI y diversas esculturas ambientales, puesto que en una de sus esquinas se ubica CODEMA, institución encargada de este tipo de manifestación artística en nuestro país.

Entre 1900 y 1930 la burguesía cubana abandona definitivamente la ciudad antigua y se desplaza a zonas como el Vedado. Florecen entonces las grandes mansiones que aún hoy pueden verse en el barrio, así como clubes sociales de uso privado y exclusivo para la burguesía. Uno de los primeros en surgir fue el Vedado Tennis Club (actual Círculo Social José Antonio Hecheverría, Calle Calzada esquina calle 12). Fundado en 1902, el edificio actual data de 1920 y fue diseñado en estilo neoclásico. Además de gran promotor de deportes como el beisbol, el boxeo o los deportes náuticos, el club organizaba bailes, banquetes, proyecciones cinematográficas, veladas y presentaciones artísticas. 

Excelentes ejemplos de las espléndidas residencias construidas por la burguesía cubana en el Vedado pueden apreciarse sobre todo en la calle 17, la calle Línea, la Avenida Paseo y la calle G o Avenida de los Presidentes. Todas fueron erigidas con el mayor lujo, por arquitectos en su mayoría cubanos, y se caracterizan por un gran eclecticismo de estilos. La Quinta del Rosario (Calle Línea, No. 558, entre 4 y 6), diseñada en 1918, es una de las pocas casas en el Vedado donde se evidencia la influencia del estilo Art Noveau. La casa Sarrá, actual Ministerio de Cultura (Calle 4 entre 13 y 15), era la mansión más grande del barrio. Ernesto Sarrá fue un comerciante catalán dueño de una droguería famosa que llevaba su nombre, y que en la actualidad puede visitarse en la Habana Vieja.

La casa de Pablo González de Mendoza (Calle Paseo esquina 15), se terminó de construir en 1918. Su propietario era uno de los banqueros más importantes de la época. La casa ha servido como residencia del Embajador de Gran Bretaña desde mediados de la década de 1950. La residencia de Juan Pedro Baró y Catalina Lasa, actual Casa de la Amistad (Calle Paseo entre 17 y 19) no sólo destaca por ser uno de los primeros ejemplos de un interior Art Deco en La Habana -fue completamente decorada por la famosa firma francesa Lalique-, sino también por la escandalosa historia de amor protagonizada por la pareja propietaria. En 1918 se aprueba la Ley del Divorcio en Cuba. Las malas lenguas dicen que fue la influencia económica de Juan Pedro Baró sobre el gobierno la que permitió la aprobación de una ley que contaba con la fuerte oposición de la Iglesia Católica y la burguesía tradicional cubana.

La residencia de la Condesa de Revilla de Camargo, María Luisa Gómez Mena, actual Museo Nacional de Artes Decorativas (Calle 17 esquina calle E) data de la década de 1920. María Luisa era famosa por sus fastuosas fiestas y su vida bohemia. En la actualidad, el museo recoge una amplia muestra de objetos que dan buena cuenta del estilo de vida suntuoso de la alta burguesía cubana.

Comer y beber: el Vedado cuenta con una amplia oferta gastronómica para todos los presupuestos. Una de las más recientes adquisiciones del barrio es el restaurante Ecléctico (Avenida Paseo, No. 206, entre Línea y 11), comandado por un prestigioso Chef italiano, quien recrea los tradicionales platos italianos con los productos provenientes del campo cubano. Precio Promedio: 20-30 CUC. El restaurante Habana Retro (Avenida 23, No. 906, entre Paseo y 2), decorado con un estilo años cincuenta, se especializa en cocina internacional e italiana. Precio promedio: 15-20 CUC. El restaurante La Catedral (Calle 8 entre Calzada y 5ta) es toda una institución en el barrio. Con una amplia oferta de cocina cubana, española e italiana, el lugar ofrece platos de calidad con precios asequibles. Precio Promedio: 7-10 CUC. 

Recomendación especial: la tienda de regalos DiDi (Avenida 23, No. 1514, entre 26 y 24) es el lugar ideal para adquirir un bonito recuerdo de nuestra excursión por el Vedado. El trabajo artesanal y el uso de materiales reciclados, así como un diseño cuidado y elegante, caracterizan la amplia gama de productos ofertados en DiDi: velas, bolsas y envases de papel, postales, invitaciones, suvenires o artículos decorativos para el hogar. No pierda la oportunidad de llevarse un pedacito del Vedado.

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