Rutas Havana2GO!

El río Almendares, con 49 km de extensión, es el más grande de la región. Hacia 1920 deja de ser una frontera natural entre dos poblaciones distintas (La Habana y Marianao), para convertirse en el río que divide en dos partes a una gran ciudad. Esto fue posible gracias a la construcción de dos puentes de hierro que permitieron el paso del tren eléctrico. Uno de estos puentes sigue existiendo en la actualidad. La construcción del puente Almendares (1915), el túnel de la calle Línea (1953) y el túnel que une el Malecón con la 5ta Avenida (1958) consolidaron la integración. A pesar de estar alejado algunos kilómetros del asentamiento original (la Habana Vieja), el río fue de importancia capital para la ciudad desde un primer momento. Hasta inicios del siglo XIX abasteció a la población con sus aguas a través del primer acueducto construido en América por la Corona española: la Zanja Real. Fue fundamental para la agricultura y como vía fluvial de transporte de materias primas para las industrias locales. Con el tiempo, a ambos lados del río se fueron estableciendo diversas fábricas, la mayoría de las cuales desaparecieron con la urbanización de los espacios aledaños al río. En la actualidad se conservan la Fábrica de Papel, las cervecerías La Polar y la Tropical y la antigua Estación Eléctrica (actualmente Fábrica de Arte Cubano).

Iniciamos nuestro recorrido por uno de los espacios naturales más bellos de la ciudad: los Jardines de La Tropical (Calle Rizo y Baire, entrada por la calle 51). Fruto de la estrategia comercial de la organización industrial hispano-cubana Nueva Fábrica de Hielo S.A., productora de la excelente cerveza La Tropical, los jardines fueron construidos en 1904 como zona de ocio y esparcimiento en una zona natural de gran esplendor. Constituyen un ejemplo de la arquitectura paisajista modernista internacional. En la actualidad, aunque las instalaciones no tienen el esplendor ni ofertan los servicios de antaño, sigue conservando la belleza natural que le dio fama y el visitante puede perderse entre sus múltiples recovecos o tomar alguna bebida contemplando el lento fluir del río.

Conectado con los jardines por un camino que bordea el río —es algo intrincado así que se recomienda ir acompañado de algún local o guía que conozca el lugar—, encontramos el Bosque de La Habana, considerado como el pulmón verde de la ciudad. También puede accederse por la calle 49, que pasa por debajo del puente al final de la calle 23, y por la calle 30, que nace frente al Jardín Zoológico. Más de 80 especies de plantas tropicales conviven en este lugar. La Isla Josefina —con las ruinas de la otrora mansión de la propietaria de los terrenos en la segunda mitad del siglo XIX—, es una de las zonas más visitadas. El Parque Almendares, junto al puente que lleva su nombre, acoge un pequeño parque de atracciones para niños, cafeterías y áreas para la celebración de fiestas, servicio de alquiler de botes para recorrer un tramo del río, así como un anfiteatro donde se celebran diversas actividades culturales para niños y adultos.

El Balcón de Diego (Calle 28, No. 590, entre 31 y 33, Nuevo Vedado) es el sitio perfecto para reponer fuerzas tras una mañana inmersos en la naturaleza. Con un precio promedio de 10 CUC, el restaurante combina una excelente cocina cubana de autor y platos internacionales con un ambiente singular y tranquilo. Un recorrido plenamente urbano nos llevará a explorar el barrio conocido como Nuevo Vedado, en la ribera este del río, el cual conserva algunos de los mejores ejemplos de la arquitectura doméstica de los años cincuenta. La Avenida 26, principal arteria del barrio, ofrece también algunos atractivos. Es el caso del Cementerio Chino (Avenida 26 entre 31 y 33), fundado en 1833 y el último construido en la ciudad.

El cine Acapulco (Avenida 26 entre 35 y 37), inaugurado en 1958, constituye un magnífico ejemplo del estilo arquitectónico de esta década. A unos pocos metros se encuentra una de las gasolineras mejor conservadas de este período. El Zoológico de La Habana, más conocido como Zoológico de 26 (Avenida 26, No. 1031 entre 47 y Santa Teresa), fue inaugurado en 1939 y es el más antiguo de la ciudad. Ubicado en una antigua finca de gran belleza natural, el zoológico es un lugar muy visitado por las familias cubanas, por lo que resulta muy atractivo si se viaja con niños.

Finalmente, el barrio ofrece variadas opciones para terminar la jornada. Si se es un apasionado de la cocina japonesa, el Fumiyaki (Avenida 26, No. 367, entre 23 y 25) es uno de los pocos restaurantes de este tipo en la ciudad. Con un precio promedio que oscila entre los 10 y los 15 CUC, ofrece una amplia variedad de platos típicos de la cocina japonesa e incluye las nuevas tendencias teppanyaki. El Fresco Lounge & Kitchen (Calle 30, No. 206, con la calle 23), a pocos metros del Puente Almendares, propone una carta gourmet a base de platos italianos y cubanos. Un ambiente elegante y bucólico, así como la excelente coctelería, constituyen atractivos indiscutibles de este espacio habanero. El bar Encuentro (Calle 25 entre 30 y 32), recientemente inaugurado a unos pasos del restaurante anterior, es el sitio ideal para terminar la noche.

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