El escritor norteamericano Ernest M. Hemingway, una de las figuras capitales de la literatura norteamericana y universal, mantuvo con Cuba una estrecha relación que se tradujo en frecuentes viajes a la Isla entre las décadas de 1930 y 1950 y, finalmente, el establecimiento de su residencia en el país. En la capital cubana el norteamericano escribiría sus obras más trascendentales: algunos capítulos de Por quién doblan las campanas, A través del río entre los árboles, París era una fiesta, Islas en el Golfo y El viejo y el mar, esta última inspirada en nuestra tierra.

Seguir los pasos de Hemingway por nuestra ciudad no es sólo una forma de ahondar en la vida del escritor, sino también una opción muy atractiva para conocer La Habana. En esta ocasión iniciaremos nuestro recorrido en el Café Suiza (calle Obispo entre Aguacate y Villegas), el cual ocupa un antiguo inmueble habitado, a mediados del siglo XIX, por un relojero y coleccionista suizo. El café actual ofrece una amplia y variada carta de smoothies, jugos de frutas, dulces, helados y comidas ligeras que aseguran un desayuno capaz de satisfacer los paladares más exigentes. A pocos metros, el Hotel Ambos Mundos (calle Obispo No. 153, entre Mercaderes y San Ignacio) constituye una parada impres-cindible. Construido en la década de 1920, en él se hospedaría el escritor norteamericano durante sus primeras estancias habaneras entre 1929 y 1936, concretamente en la habitación 511. En la actualidad esta habitación se conserva como museo, mientras que en el restaurante Plaza de Armas, ubicado en la última planta del hotel, es posible degustar los platos preferidos del escritor, acompañados de unas excelentes vistas de la bahía y la Habana colonial.

La calle Obispo, una de las más transitadas de la parte antigua de la ciudad, conecta el Parque Central con la Plaza de Armas. Hoy en día es una arteria vital en la que conviven comercios, cafés, restaurantes, hoteles, museos, librerías y estudios de artistas. No es difícil imaginar al intrépido escritor caminando a la sombra de sus edificios, algunos de ellos de gran valor histórico y arquitectónico.

Este es el caso de la Farmacia Museo “Taquechel” (calle Obispo No. 155-159, entre Mercaderes y San Ignacio) y la Droguería Johnson (calle Obispo esquina Habana), en las cuales usted podrá apreciar valiosas colecciones de
frascos de porcelana francesa del siglo XIX, así como otros útiles propios de esta industria. La calle Obispo fue también el enclave de importantes instituciones finan-cieras durante la primera mitad del siglo XX.

El Hotel Florida (Calle Obispo No. 252, entre Cuba y Aguiar) es una de las edificaciones más hermosas de la zona. Ocupa el espacio de la antigua residencia de Joaquín Gómez, Conde de San Ignacio. Esta imponente mansión, de mediados del siglo XIX, cuenta con una de las portadas más bellas de la época, de estilo clásico y elaborada en fino mármol blanco de Italia.

Al término de la calle se encuentra al mundialmente conocido bar-restaurante Floridita (Calle Obispo esquina Monserrate), en funcionamiento desde 1817. Este legendario bar fue uno de los lugares predilectos del escritor. Allí degustaría un cóctel que lleva su nombre, “Papa Doble” o “Hemingway Special”, una variante del famoso daiquirí, sin azúcar y más cargado de alcohol. En la actualidad conserva su aspecto bohemio. Una escultura de tamaño natural de Hemingway, ubicada en la barra del bar, recuerda las largas estancias del norteamericano en este entrañable lugar. 

El restaurante emplazado en la terraza del Centro Asturiano (Paseo del Prado, No. 309, esquina Virtudes), combina maravillosas vistas y una cocina internacional de gran calidad. Su plato estrella, la pierna de cordero, es una opción muy apetecible para nuestra parada del almuerzo.

En el poblado de San Francisco de Paula, a unos 15 kilómetros del centro de la ciudad, se encuentra el Museo Finca Vigía, hogar del escritor durante 21 años. El museo atesora documentos y objetos personales del escritor, así como los trofeos de caza, repartidos por todas las habitaciones de la casa. Colindando con San Francisco de Paula se alza una de las pocas ciudades condales de Cuba: Santa María del Rosario. Fundada en 1732 bajo el auspicio del Primer Conde de Casa Bayona, la belleza del entorno natural y edificaciones representativas como su iglesia ameritan una visita. 

De regreso a la Habana Vieja, el Sloppy Joe´s Bar (Calle Zulueta No. 252 entre Ánimas y Virtudes) es la opción perfecta para reencontrarnos con Hemingway al final del día. Reabierto en 2013, ofrece una variada carta de sandwiches y comidas ligeras que, junto a la coctelería y la ambientación, recrean los viejos tiempos en que ilustres personalidades como el escritor norteamericano tenían en La Habana una segunda casa.

 

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